1. Introducción. 1.1.La situación de los derechos humanos. 1.2. La normativa de la Convención Americana sobre derechos humanos o Pacto de San José de Costa Rica (1969) y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966), con trascendencia procesal penal. 1.3. Normativa constitucional con trascendencia procesal penal. 1.4. Protección estatal de los derechos humanos al margen de la justicia y su significado para el proceso penal. 1.5. Protección de los derechos humanos y proceso penal. 1.6. El reflejo del proceso penal y de la persecución penal en los medios de comunicación. 2. Evolución del proceso penal. 2.1. Evolución del proceso penal desde la Independencia. 2.2. Reformas de las últimas décadas. 3. El derecho vigente, equilibrio procesal. 3.1. Limitaciones al derecho de defensa. 3.2. Participación del Ministerio Público en el proceso penal. 3.3. La víctima en el proceso penal. 3.4. Apuntes acerca de cómo funciona en Honduras la defensa en materia penal. 4. Medidas coactivas. 4.1. La detención policial. 4.2. Valor jurídico de la detención policial. 4.3. Prisión preventiva. 4.4. Alternativas a la prisión preventiva. 5. Proyectos de reforma. 5.1. Proyectos nacionales. 5.2. La importancia del Código Procesal Penal modelo para Latinoamérica. 6. Conclusiones. 6.1. Garantía normativa de la protección de los derechos humanos en el proceso penal. 6.2. Situación efectiva de la protección de los derechos humanos en el proceso penal. 6.3. Propuestas de reforma.
MOCORON, Honduras. – El Ejército estadounidense ha aportado lecciones de los conflictos de la década pasada a la guerra contra las drogas que se libra en la jungla del territorio de los indígenas misquitos, con la construcción de este remoto campamento de base con poca advertencia de la población, pero con el apoyo del gobierno hondureño. Es una de tres bases de avanzada en este país –una en la selva tropical húmeda, una en la sabana y una en la costa–, cada una en una ubicación crucial para interceptar a los traficantes que trasiegan cocaína desde Sudamérica hacia Estados Unidos. Honduras es el punto central más reciente en la guerra estadounidense contra las drogas. A medida que México aprieta a los barones del narcotráfico que usan su territorio como centro de tránsito, más de 90% de la cocaína de Colombia y Venezuela destinada a Estados Unidos pasa por Centroamérica. Más de un tercio de esos narcóticos atraviesa Honduras, un país con vastas zonas incontroladas, y uno de los índices de homicidios per cápita más altos del mundo.
Honduras will be holding an election in a couple of months. Washington is threatening not to recognize the result. Would the Obama administration prefer a full-blown military dictatorship take power? The saga of Honduran President Manuel Zelaya has entered its third month. On June 28 the Honduras military, in response to an arrest warrant from the nation's Supreme Court, rousted Zelaya from his bed and deported him. Since then the U.S., Organization of American States, and most of Honduras' neighbors have pressed for his return. The controversy can best be described as a muddled mess. Zelaya's term was set to expire in January; elections, in which the candidates already had been chosen, were scheduled for November. Zelaya, who moved sharply left after his victory and allied himself with Venezuelan President Hugo Chavez, proposed a National Constituent Assembly to amend the Honduran constitution.
Honduras will be holding an election next month. Washington is threatening not to recognize the result. Would the Obama administration prefer a full-blown military dictatorship take power? The saga of Honduran President Manuel Zelaya has entered its fourth month. On June 28 the Honduras military, in response to an arrest warrant from the nation's Supreme Court, rousted Zelaya from his bed and deported him. Since then the U.S., the Organization of American States (OAS), and most of Honduras' neighbors have pressed for his return. The controversy can best be described as a muddled mess. Zelaya's term was set to expire in January. But Zelaya, who moved sharply left after his victory and allied himself with Venezuelan President Hugo Chavez, proposed a National Constituent Assembly to amend the Honduran constitution.
Estimado señor presidente Obama: ahora que los Estados Unidos ha terminado su guerra con Irak y está comenzando a repatriar todas sus tropas de combate de Afganistán finalizando el proyecto a finales del 2014, sin duda alguna habrán nuevas crisis en la región y razones suficientes para mantener soldados y consejeros militares. Aún cuando, personalmente simpatizo con los consejos de Ron Paul de que los Estados Unidos dejen de ser el policía del mundo, yo soy suficientemente realista para darme cuenta que esto no sucederá en lo que resta de mi vida. Es un hecho, que ya es evidente que los próximos vecinos que aceptarán la presencia de la expansión militar de Estados Unidos serán la América Central, y en particular mi país nativo, Honduras.
El corresponsal del New York Times, Thom Shanker, reveló el 5 de mayo que los militares estadounidenses habían establecido tres bases en Honduras para ayudar al país a combatir a los crecientemente poderosos cárteles mexicanos. La administración Obama autorizó este nuevo, y potencialmente peligroso, operativo militar sin aprobación del congreso y sin el más mínimo debate público con el pueblo estadounidense. Este aspecto es simplemente la evidencia más reciente de que el presidente Obama es tan devoto de la presidencia imperial como cualquiera de sus predecesores.
Congreso hondureño votó el martes para desplegar el ejército para combatir la invasión de cárteles de la droga mexicana en un intento por frenar la violencia en el país más asesina del mundo. Por abrumadora mayoría, los legisladores decidieron seguir un modelo utilizado por el Presidente mexicano Felipe Calderón, quien lanzó una campaña contra las pandillas de drogas potentes respaldados por el ejército poco después de asumir el cargo a finales del año 2006.Desde entonces, más de 45,000 personas han muerto en la violencia de la droga en México. Pero sobre una base per cápita, la pequeña nación de Honduras ahora en el ritmo mas alto que cualquier otro país del mundo en homicidios con 82 asesinatos por cada 100,000 habitantes de acuerdo con las Naciones Unidas.
Media attention turned to Latin America briefly while President George W. Bush attended the Summit of the Americas in Mar del Plata, Argentina. Bush was there to push his controversial free trade agenda, which drew tens of thousands into the streets and failed to gain support from regional leaders. Now that the spotlight has turned away again, another type of trade-- the arms trade-- received almost no attention. U.S. military aid, training and arms sales to the region have all increased sharply since the beginning of the war on terrorism and threaten to exacerbate conflict, empty national coffers and sidetrack development programs.
As the sun rose on June 28, 2009, Manuel Zelaya, then Honduran President, was seized from his bed by soldiers, arrested and flown to San José, Costa Rica.1 Soon after Zelaya’s forced exile, the military made their appearance on the streets of Honduras as military planes soared through the sky. The government television station was taken off air, and no news could be heard from any TV or radio.2 Electrical power was also cut, thus, no phone calls could be made. Public transportation was also restricted
This article is the first of an Americas Program series on how the Mexican drug wars are now affecting Central America. It focuses on the Central American country of Honduras, where the new wave of drug trafficking coincides with the democratic collapse since the coup of 28 June 2010.When Felipe Calderón took up the Mexican presidency, he declared war on drug trafficking. Now, three years down t he line, many are worried t hat Mexican traffickers intend to broaden their networks to Central America, bringing in their wake corruption, violence and death. Such a move would be the prelude to the widespread adopt ion of a milit arized st rat egy similar to Mexico’s, where there are const ant complaint s of human right s violat ions.
The tone of media reports of the events in Honduras has been generally tongue in cheek, as if this were simply another episode in the ongoing tale of banana republics and their regular coups. On 29 October, for example, Sophie Nicholson reported from Tegucigalpa, the country’s capital, on the difficulties that journalists have in sleeping on hard floors.1 For some weeks journalists were locked inside the Brazilian embassy in Honduras together with President Manuel Zelaya, deposed on 28 June in a military-civilian coup. Outside the embassy demonstrators and protesters have been attacked, shot at, tear-gassed and in some cases killed by riot police and soldiers. Opponents of the new regime (the “de facto” government, as everyone now calls it) have been arrested, their bank accounts frozen, their relatives persecuted. The peasant movement, which mobilised as soon as the coup happened and has remained on a war footing ever since, has faced weapons in the capital and gunmen on the estates of the landowners who vigorously supported the coup. In Honduras’s universities student resistance has met with a similar level of repression.
El corresponsal del New York Times, Thom Shanker, dio la primicia el 5 de mayo de que militares estadounidenses habían establecido tres campamentos base en Honduras para ayudar al país a combatir a los cada vez más poderosos carteles mexicanos. La administración Obama autorizó este nuevo –y potencialmente peligroso– operativo militar sin la aprobación del Congreso o sin el más mínimo debate público. Es una evidencia más de que Obama es tan practicante de la presidencia imperial como cualquiera de sus predecesores.
SAN PEDRO SULA, Honduras (CNN)— Flanqueado por agentes de la policía con fusiles de asalto y conduciendo por una carretera en la parte trasera de una camioneta de la policía, el comisionado de la policía Julián Hernández explica la difícil tarea de luchar contra la delincuencia. "Las Naciones Unidas recomiendan que una ciudad de este tamaño tenga 4,000 funcionarios", dice. "Pero sólo tengo 1,000". Invadida por la violencia del narcotráfico, San Pedro Sula es la segunda ciudad más grande y más violenta en Honduras, un país que actualmente es la capital del asesinato del mundo.Al final del primer día de rodaje del reporte La guerra del narco de CNN habíamos concertado encontrarnos con el comisionado, esperando una rápida entrevista. En cambio, Hernández saltó a la parte trasera de la camioneta de la policía, llevando al corresponsal Kaj Larsen y al resto del equipo de CNN por las calles de San Pedro Sula, una ciudad industrial con una infraestructura relativamente buena. Un convoy de otros vehículos de la policía se unió a nosotros cuando nos pusimos en marcha en la ciudad. Pero en lugar de una gira, comenzamos a seguir a una camioneta marrón destartalada. Se inició una persecución. Por último, en las afueras de la ciudad, rodearon el vehículo. Sus tres ocupantes fueron sacados a punta de pistola y obligados a tumbarse en la carretera. Nos sorprendió a todos capturar todo esto con la cámara, teniendo en cuenta que la mayoría de los delitos graves aquí siguen sin resolverse.
La semana pasada se habría necesitado mucha suerte para encontrar la más mínima mención en algún periódico respecto a otro periodista asesinado en la Honduras post-golpe, el decimonoveno en los últimos dos años, que ha convertido al país en el más peligroso del mundo para los periodistas. Por cierto, ahora Honduras es la capital mundial del asesinato. Es importante comparar el silencio de los medios conr especto a la matanza masiva de periodistas en Honduras con las masivas manifestaciones de pesar que muestran dichos medios ante la reciente muerte en Siria de dos periodistas occidentales (Marie Colven y Remi Ochlik), con la foto de Colven destacada en la primera plana de todos los periódicos de EE.UU. el día después de su muerte. Por cierto, Colven y Ochlik merecían, sin duda, el homenaje, pero también lo merecían los periodistas hondureños. Sin embargo, estos últimos nunca recibieron el homenaje debido y ninguna foto de algunos de esos periodistas hondureños llegó a las primeras planas de los periódicos. El motivo del tratamiento dispar dado a esos periodistas se explica fácilmente. Ante todo, los dos periodistas asesinados en Siria provenían de países desarrollados de Occidente, los periodistas hondureños ciertamente no. Además, los dos periodistas occidentales murieron en un país al que ahora EE.UU. quiere atacar, y por lo tanto vilipendiar, convirtiendo el asesinato de los dos periodistas en un asunto crítico en la continua información de los medios sobre las atrocidades que ocurren en Siria para justificar la intervención militar.
TEGUCIGALPA.- “La guerra contra las drogas se ha convertido en una guerra contra las mujeres en América Central”, señala un nuevo informe obtenido mediante encuestas y relatos a mujeres centroamericanas, que han sufrido de frente la alta violencia y criminalidad que impera en los países de esta región americana. Este informe concluye que solamente en Honduras los femicidios han tenido un aumento de un 257 por ciento en el transcurso de los diez últimos años.
Los EE.UU. está una vez más, Hell Bent en el establecimiento de escuadrones de la muerte en su militarización de América Central. Este es un claro recordatorio de la década de 1980, cuando Ronald Reagan y el Norte de Ollie estaban financiando a los contras con dinero del narcotráfico, pero ahora se refuerza con las lecciones aprendidas en aterrorizar a los pueblos de Irak y Afganistán a través de las redadas nocturnas y las tácticas de contrainsurgencia. Otra táctica que la actual administración de EE.UU. ha revitalizado proviene de la "guerra contra las drogas" libro de jugadas de las administraciones anteriores: mediante el uso de la DEA como un frente para crear y mantener el caos, se puede tratar de justificar la escalada militar y controlar las políticas de la acogida país, mientras que la manipulación del flujo de drogas, al mismo tiempo apaciguar a los contribuyentes de vuelta a casa y la gente del país anfitrión, que ve la colección según sea necesario. No disminuir en alguna medida el flujo de narcóticos en los EE.UU., la llamada 'guerra contra el narcotráfico se ha incrementado la industria de los narcóticos en América Central y ofrece una justificación falsa para la creciente militarización de otro condado de América Latina, esta vez Honduras .
Discovered in 1502, Honduras remained under Spanish administration until achieving independence in 1821. Military rule, which began in 1963 with a military coup that displaced a democratically-elected regime in 1963, lasted until the reinstatement of democracy in 1982. The current president, Manuel Zelaya (PLH), gained office in 2006. His program focuses on economic growth through good governance and open trade. Zelaya has also perpetuated the war on crime initiated by his predecessor. Poverty, dramatic inequalities in wealth distribution, and the highest level of AIDS in the region all contribute to a latent tension within Honduran society. The country is also prone to hurricanes such as Hurricane Mitch in 1998, the impact of which – in terms of its tragic death toll, devastation of most of the country’s infrastructure, and massive social dislocation caused by large-scale migration to the North – still contributes to the country’s instability. A lingering history of military violence - including the use of paramilitary death squads in the 1980s - as well as a judiciary and police force widely considered corrupt, present ongoing challenges to security sector reform efforts. A growing level of violent crime by street gangs (‘Maras’) constitutes the major element of instability in the country, with the number of ‘mareros’ in Honduras far exceeding that of its neighbours. The government’s harsh and repressive anti-crime campaign, employing military in addition to police forces, has been mainly targeted against youth, with extra-judicial executions and arbitrary arrests now common (2,825 minors killed in Honduras over the past 5 years). In spite of a vibrant and active civil society, these issues remain of grave concern to both international and indigenous human and children’s rights organizations.
LONDRES, Inglaterra.- Honduras se encuentra al borde de una guerra contra las drogas con agentes antidrogas estadounidenses ayudando a las fuerzas locales a luchar contra las bandas organizadas, que trafican con toneladas de cocaína con destino a Estados Unidos, como informa Stephen Sackur del programa HARDtalk de la BBC. La profunda herida de bala en el muslo de Hilda Lezama es una muestra de la situación de Honduras como un nuevo frente en la guerra de Estados Unidos contra las drogas.
The Department of defense (DOD) has been assigned specific drug interdiction support missions as part of the national drug control strategy. Counter-narcotics operations are 'operations other than war (OOTW),' that also may be considered a type of low intensity conflict. Military force employment at the operational level has primarily fallen to the Commander-in-Chief, U.S. Atlantic Command (LANTCOM), and the Commander-in-Chief, U.S. Southern Command (SOUTHCOM).
¿Están Los Zetas extendiendo sus actividades a Honduras? La Policía y el Ejército hondureños realizaron un operativo en una vivienda de Tegucigalpa el mes pasado, y detuvieron a Arístides Cruz, de 40 años, presunto integrante de la organización criminal transnacional. Las autoridades incautaron varias pistolas, cerca de una decena de chalecos antibalas, tres vehículos de lujo, uniformes militares de EUA y $70 mil en efectivo. Pocos días después del operativo, las autoridades hallaron unos 9 kg de explosivos C-4, varias granadas, equipos de comunicaciones y más uniformes estadounidenses en una habitación que Cruz alquiló en otra zona de la ciudad, como así también en la casa de su madre. Cruz fue acusado de lavado de dinero y posesión ilegal de armas y equipamiento militar. Las autoridades realizaron los operativos después de recibir información de que el hondureño Cruz podría estar involucrado en actividades sospechosas.
Gambill on Justice
Veterans, Data Privacy, Process of Advocacy, La America Latina, Homelessness, Mass Institutionalization, First Nations
Honduras and Justice
La Ley en Honrduras,, La Guerra en Contra las Drogas, Violencia Intrafamiliar
Honduras and Justice
Codigo Penal de Honduras, Decreto Numero 144-83
Lagos, Rene Suazo y Leo Valladares Lanza, Jose Maria Palacios, et alii*. El Proceso Penal en Honduras
1. Introducción. 1.1.La situación de los derechos humanos. 1.2. La normativa de la Convención Americana sobre derechos humanos o Pacto de San José de Costa Rica (1969) y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966), con trascendencia procesal penal. 1.3. Normativa constitucional con trascendencia procesal penal. 1.4. Protección estatal de los derechos humanos al margen de la justicia y su significado para el proceso penal. 1.5. Protección de los derechos humanos y proceso penal. 1.6. El reflejo del proceso penal y de la persecución penal en los medios de comunicación. 2. Evolución del proceso penal. 2.1. Evolución del proceso penal desde la Independencia. 2.2. Reformas de las últimas décadas. 3. El derecho vigente, equilibrio procesal. 3.1. Limitaciones al derecho de defensa. 3.2. Participación del Ministerio Público en el proceso penal. 3.3. La víctima en el proceso penal. 3.4. Apuntes acerca de cómo funciona en Honduras la defensa en materia penal. 4. Medidas coactivas. 4.1. La detención policial. 4.2. Valor jurídico de la detención policial. 4.3. Prisión preventiva. 4.4. Alternativas a la prisión preventiva. 5. Proyectos de reforma. 5.1. Proyectos nacionales. 5.2. La importancia del Código Procesal Penal modelo para Latinoamérica. 6. Conclusiones. 6.1. Garantía normativa de la protección de los derechos humanos en el proceso penal. 6.2. Situación efectiva de la protección de los derechos humanos en el proceso penal. 6.3. Propuestas de reforma.
La Guerra en Contra las Drogas en Honduras
Honduras will be holding an election in a couple of months. Washington is threatening not to recognize the result. Would the Obama administration prefer a full-blown military dictatorship take power? The saga of Honduran President Manuel Zelaya has entered its third month. On June 28 the Honduras military, in response to an arrest warrant from the nation's Supreme Court, rousted Zelaya from his bed and deported him. Since then the U.S., Organization of American States, and most of Honduras' neighbors have pressed for his return. The controversy can best be described as a muddled mess. Zelaya's term was set to expire in January; elections, in which the candidates already had been chosen, were scheduled for November. Zelaya, who moved sharply left after his victory and allied himself with Venezuelan President Hugo Chavez, proposed a National Constituent Assembly to amend the Honduran constitution.
Honduras will be holding an election next month. Washington is threatening not to recognize the result. Would the Obama administration prefer a full-blown military dictatorship take power? The saga of Honduran President Manuel Zelaya has entered its fourth month. On June 28 the Honduras military, in response to an arrest warrant from the nation's Supreme Court, rousted Zelaya from his bed and deported him. Since then the U.S., the Organization of American States (OAS), and most of Honduras' neighbors have pressed for his return. The controversy can best be described as a muddled mess. Zelaya's term was set to expire in January. But Zelaya, who moved sharply left after his victory and allied himself with Venezuelan President Hugo Chavez, proposed a National Constituent Assembly to amend the Honduran constitution.
Bird, Annie y Alexander Main,con apoyo en la investigación de Karen Spring, Traducido del inglés por Indaga Cooperativa, Daños colaterales de una guerra contra la droga, Los asesinatos del 11 de mayo en Ahuas y el impacto de la guerra de EEUU contra las drogas en La Moskitia, Hondura, Center for Economic and Policy Research, Rights Action, Agosto 2012
Media attention turned to Latin America briefly while President George W. Bush attended the Summit of the Americas in Mar del Plata, Argentina. Bush was there to push his controversial free trade agenda, which drew tens of thousands into the streets and failed to gain support from regional leaders. Now that the spotlight has turned away again, another type of trade-- the arms trade-- received almost no attention. U.S. military aid, training and arms sales to the region have all increased sharply since the beginning of the war on terrorism and threaten to exacerbate conflict, empty national coffers and sidetrack development programs.
As the sun rose on June 28, 2009, Manuel Zelaya, then Honduran President, was seized from his bed by soldiers, arrested and flown to San José, Costa Rica.1 Soon after Zelaya’s forced exile, the military made their appearance on the streets of Honduras as military planes soared through the sky. The government television station was taken off air, and no news could be heard from any TV or radio.2 Electrical power was also cut, thus, no phone calls could be made. Public transportation was also restricted
This article is the first of an Americas Program series on how the Mexican drug wars are now affecting Central America. It focuses on the Central American country of Honduras, where the new wave of drug trafficking coincides with the democratic collapse since the coup of 28 June 2010.When Felipe Calderón took up the Mexican presidency, he declared war on drug trafficking. Now, three years down t he line, many are worried t hat Mexican traffickers intend to broaden their networks to Central America, bringing in their wake corruption, violence and death. Such a move would be the prelude to the widespread adopt ion of a milit arized st rat egy similar to Mexico’s, where there are const ant complaint s of human right s violat ions.
The tone of media reports of the events in Honduras has been generally tongue in cheek, as if this were simply another episode in the ongoing tale of banana republics and their regular coups. On 29 October, for example, Sophie Nicholson reported from Tegucigalpa, the country’s capital, on the difficulties that journalists have in sleeping on hard floors.1 For some weeks journalists were locked inside the Brazilian embassy in Honduras together with President Manuel Zelaya, deposed on 28 June in a military-civilian coup. Outside the embassy demonstrators and protesters have been attacked, shot at, tear-gassed and in some cases killed by riot police and soldiers. Opponents of the new regime (the “de facto” government, as everyone now calls it) have been arrested, their bank accounts frozen, their relatives persecuted. The peasant movement, which mobilised as soon as the coup happened and has remained on a war footing ever since, has faced weapons in the capital and gunmen on the estates of the landowners who vigorously supported the coup. In Honduras’s universities student resistance has met with a similar level of repression.
Honduras sería paraíso de narcos si se despenalizaran las drogas La Tribuna Honduras Nacionales 12 abril, 2012
Koss, Mitchell, especial para CNNEl tráfico de drogas incrementa la violencia en América Central, Honduras y Guatemala, con tasas de homicidios punteras, se han convertido en el principal corredor para la cocaína desde Sudamérica hasta EU, Miércoles, 25 de enero de 2012 a las 10:04
SAN PEDRO SULA, Honduras (CNN)— Flanqueado por agentes de la policía con fusiles de asalto y conduciendo por una carretera en la parte trasera de una camioneta de la policía, el comisionado de la policía Julián Hernández explica la difícil tarea de luchar contra la delincuencia. "Las Naciones Unidas recomiendan que una ciudad de este tamaño tenga 4,000 funcionarios", dice. "Pero sólo tengo 1,000". Invadida por la violencia del narcotráfico, San Pedro Sula es la segunda ciudad más grande y más violenta en Honduras, un país que actualmente es la capital del asesinato del mundo.Al final del primer día de rodaje del reporte La guerra del narco de CNN habíamos concertado encontrarnos con el comisionado, esperando una rápida entrevista. En cambio, Hernández saltó a la parte trasera de la camioneta de la policía, llevando al corresponsal Kaj Larsen y al resto del equipo de CNN por las calles de San Pedro Sula, una ciudad industrial con una infraestructura relativamente buena. Un convoy de otros vehículos de la policía se unió a nosotros cuando nos pusimos en marcha en la ciudad. Pero en lugar de una gira, comenzamos a seguir a una camioneta marrón destartalada. Se inició una persecución. Por último, en las afueras de la ciudad, rodearon el vehículo. Sus tres ocupantes fueron sacados a punta de pistola y obligados a tumbarse en la carretera. Nos sorprendió a todos capturar todo esto con la cámara, teniendo en cuenta que la mayoría de los delitos graves aquí siguen sin resolverse.
Discovered in 1502, Honduras remained under Spanish administration until achieving independence in 1821. Military rule, which began in 1963 with a military coup that displaced a democratically-elected regime in 1963, lasted until the reinstatement of democracy in 1982. The current president, Manuel Zelaya (PLH), gained office in 2006. His program focuses on economic growth through good governance and open trade. Zelaya has also perpetuated the war on crime initiated by his predecessor. Poverty, dramatic inequalities in wealth distribution, and the highest level of AIDS in the region all contribute to a latent tension within Honduran society. The country is also prone to hurricanes such as Hurricane Mitch in 1998, the impact of which – in terms of its tragic death toll, devastation of most of the country’s infrastructure, and massive social dislocation caused by large-scale migration to the North – still contributes to the country’s instability. A lingering history of military violence - including the use of paramilitary death squads in the 1980s - as well as a judiciary and police force widely considered corrupt, present ongoing challenges to security sector reform efforts. A growing level of violent crime by street gangs (‘Maras’) constitutes the major element of instability in the country, with the number of ‘mareros’ in Honduras far exceeding that of its neighbours. The government’s harsh and repressive anti-crime campaign, employing military in addition to police forces, has been mainly targeted against youth, with extra-judicial executions and arbitrary arrests now common (2,825 minors killed in Honduras over the past 5 years). In spite of a vibrant and active civil society, these issues remain of grave concern to both international and indigenous human and children’s rights organizations.
The Department of defense (DOD) has been assigned specific drug interdiction support missions as part of the national drug control strategy. Counter-narcotics operations are 'operations other than war (OOTW),' that also may be considered a type of low intensity conflict. Military force employment at the operational level has primarily fallen to the Commander-in-Chief, U.S. Atlantic Command (LANTCOM), and the Commander-in-Chief, U.S. Southern Command (SOUTHCOM).
La Violencia Intrafamiliar